La Asociación de Abogadas y Abogados de Buenos Aires despide con profundo pesar a Silvia Lameu, quien durante más de treinta años formó parte de nuestra institución.
Su presencia cotidiana, su dedicación y su compromiso con el trabajo acompañaron durante décadas la vida de nuestra Asociación.
Silvia fue parte de nuestra historia, de esa historia que se construye día a día con el trabajo silencioso y constante de quienes sostienen las instituciones.
Acompañamos con afecto a su familia, amistades y compañeras y compañeros de trabajo en este doloroso momento.
Hasta siempre, Silvia.
La AABA permanecerá cerrada por duelo desde hoy 5 de noviembre a las 16 h y todo el día de mañana.

LA SILLA VACÍA
Durante más de treinta años, entrar a la Asociación era encontrarnos con Silvia.
Apenas atravesábamos la puerta de vidrio, ahí estaba ella. En su escritorio, sentada en su silla, como si ese lugar le perteneciera desde siempre.
Tranquila, pausada, puntillosa. Y friolenta, muy friolenta.
Silvia era parte de nuestra cotidianeidad. De esas presencias que, por estar siempre, pareciera que nunca van a faltar.
La vida no fue sencilla. Le tocó atravesar dolores muy profundos y, sin embargo, encontró la manera de seguir adelante. Camila la recordará siempre como una gran compañera, por su fortaleza y por esa capacidad de continuar aun en los momentos más difíciles.
A Juan no le salen las palabras. A veces el dolor es tan grande que no permite decir demasiado. Solo alcanza a expresar cuánto la va a extrañar.
Y Graciela, su fiel compañera durante más de treinta años, guarda innumerables recuerdos de tantas tardes compartidas, de conversaciones, de trabajo, de una vida cotidiana construida juntas. Tardes que, de ahora en más, ya no serán iguales.
Cada una/o de nosotras/os tendrá su propio recuerdo de Silvia. Sus gestos, sus palabras, sus silencios, su manera pausada de hacer las cosas.
Pero hay algo que compartiremos todas y todos.
Mañana, cuando atravesemos la puerta de la Asociación, nuestros ojos buscarán inevitablemente su escritorio.
Y nos va a costar mucho acostumbrarnos a esa silla vacía.
Porque hay ausencias que se sienten especialmente en los lugares más cotidianos.
Te vamos a extrañar, Silvia. Muchísimo.
Tus compañeras/os de trabajo de la AABA.


