Manifestamos nuestro más enérgico repudio a las agresiones físicas y verbales perpetradas contra compañeras trans y travestis en los Bosques de Palermo. Estos hechos constituyen una grave expresión de violencia, discriminación y odio, y una inadmisible vulneración de los derechos humanos.
No podemos analizar estas agresiones como hechos aislados ni desvincularlas del contexto político y social que atravesamos. Los discursos de odio se han vuelto moneda corriente en el discurso público del actual Gobierno, que los reproduce y legitima a través de sus declaraciones y políticas, profundizando la estigmatización y la violencia contra las identidades trans y travestis. Este clima de hostilidad contribuye a naturalizar la discriminación y favorece la reproducción de distintas formas de violencia.
Expresamos nuestra solidaridad con las víctimas y exigimos medidas concretas para garantizar su protección y evitar que estos hechos vuelvan a repetirse.
A pocos días de una nueva Marcha del Orgullo, reafirmamos que el orgullo no es solo celebración, sino también memoria, resistencia y reivindicación de derechos. Frente al avance de los discursos de odio, nuestra respuesta es más organización, solidaridad y lucha colectiva.
Este sábado marchamos por una sociedad más justa, igualitaria y libre de violencia y discriminación.
La dignidad no admite violencia. Los discursos de odio no son inocentes. Los derechos no se negocian.


